sábado, 25 de noviembre de 2017
LA FELICIDAD
La felicidad no se consigue con el dinero,porque hay personas que tienen mucho dinero y no viven felices y hay otras que teniendo algo muy simple ellos lo consideran como lujos yo te pregunto a ti ¿Que es la felicidad? muchos me han dededir que la felicidad es sentirse bien con todo lo que deseen pero te digo que hay muchas personas que son pobres y tu has de creer que eres el mas pobre en la vida pero te equivocas hay muchas personas que viven durmiendo en las calles y trabajando muy humilde, tambien hay personas que no tienen algunas partes del cuerpo como por ejemplo:como brazos,piernas,la vista,etc si tu tienes todas las partes de tu cuerpo da gracias a DIOS.
si tu piensas que DIOS te ha dejado nunca pienses eso porque a pesar de los problemas que tengas y cosas muy malas que hagas el siempre te va a perdonar y te tendra sus brazos abiertos para ti.
Porque Dios te ama por que tu eres su hijo nunca pierdas la fe en DIOS y ora por todos los que esten pasnado por dificultades e incluso por los que ahora esten haciendo cosas muy malas y te pido que ores y que nunca pierdas la fe en DIOS
porque DIOS te ama tanto y nunca te ha dejado
a continuacion te invito a que escuches estas dos canciones para que reflecxiones por todo lo que haces y recuerda DIOS TE AMA
sábado, 28 de octubre de 2017
LOS TRES ANCIANOS
Una mujer que salía de su casa vio a tres ancianos de barbas blancas sentados en el jardín de su casa.
“No sé quienes son ustedes, pero deben tener hambre. Por favor, pasen que les daré algo de comer”
“¿Está el hombre de la casa?”, preguntó uno de ellos.
“No, no está”
“Entonces no podremos entrar” dijeron los ancianos.
Al atardecer, cuando su marido llegó a la casa, la señora le contó lo sucedido.
“Ve y dile que yo estoy en casa y que los invito a pasar a los tres”
La mujer salió y los invitó amablemente a que pasaran.
“Nosotros no podemos ser invitados a una casa juntos” dijo con determinación uno de los ancianos.
“¿Por qué?” preguntó la mujer muy intrigada.
El anciano con la barba más blanca respondió:
“Su nombre es Riqueza” dijo señalando a uno de ellos y señalando al otro agregó: “Su nombre es Éxito, y el mío es Amor… ahora, ve con tu marido y decidan a cuál de nosotros prefieren invitar”
“¡Qué fantástico! Si ese es el caso invitemos a Riqueza. Así llenaremos nuestra casa con riquezas” Dijo el marido cuando escuchó lo que le contó la mujer.
“No, no me parece buena idea… ¿Por qué no elegimos a Éxito? así seremos admirados por todos”
su hija adoptiva que escuchaba la conversación desde su habitación exclamó:
“¿ Por qué no invitamos al Amor? ¿Por qué siempre hay que pensar en las riquezas y el éxito como si el amor no fuera importante para nosotros?”
La intervención de la niña dejó a sus padres en silencio y avergonzados.
“Sí, ella tiene razón” dijo la madre.
Y el padre agregó: “Sigamos el consejo de nuestra hija”
La mujer salió al encuentro de los ancianos y preguntó :
“¿Cuál de ustedes es Amor? … Por favor, pase y sea nuestro invitado.”
Amor se levantó y comenzó a caminar hacia la casa. Los otros dos también se levantaron y los siguieron. Sorprendida, la mujer miró a Éxito y a Riqueza y preguntó:
“Sí yo solamente invité a Amor ¿Por qué ustedes también vienen?”
Los tres ancianos respondieron juntos:
“Si hubiese invitado a Éxito o a Riqueza los otros dos se quedaban afuera, pero ustedes invitaron a Amor, y donde quiera que él vaya Nosotros vamos. Porque donde hay amor hay riqueza y éxito.
EL LÁPIZ Y EL BORRADOR
Nosotros somos como el lápiz siempre cometemos errores y siempre hay alguien en querer remendar nuestros errores y ese alguien son nuestros padres que nunca nos quieren ver tristes y hacen todo para vernos felices,nunca te averguenzes de tus padres al contrario Amalos por que DIOS nos dio el regalo mas hermoso en la vida NUESTROS PADRES
Te invito a que veas el siguiente vídeo ↓
sábado, 29 de abril de 2017
AMOR ETERNO
El día que mi hija María José nació,realmente no sentí gran alegría porque la decepción que tenia era mayor que el gran acontecimiento que representa tener el primer hijo.Yo ansiaba tener un varón. A los dos días de haber nacido,fui a buscar a mis dos mujeres (mi esposa y mi hija), una lucia pálida y la otra radiante y dormilona.
En pocos meses me dejé cautivar por la sonrisa de María Jose y por el embrujo de su linda mirada fija y penetrante;empecé a amarla de verdad.Su carita,su sonrisa y sus gestos no se apartaban ni un instante de mi pensamiento;quería complacerla en todo;la percibía en cada niño o niña, hacia planes,todo,todo seria para mi adorada María Jose..."
Con frecuencia este relato era contado por diego, papa de María Jose. Cuando una tarde estábamos mi familia y la de Roberto compartiendo un paseo por el campo a la orilla de una laguna, la niña entablo una conversación con su padre;todos escuchábamos...
-¡Papa! ¿Cual sera mi regalo cuando cumpla quince años?
-Pero, mi amor si apenas tienes diez años, ¿no te parece que falta mucho para esa fecha?
-Bueno papa,tu siempre dices que el tiempo pasa volando,aunque yo nunca lo he visto por aquí.
La conversación se extendía y todos participamos de ella.
Al anochecer regresamos a nuestras casas.
Al cabo de un tiempo me encontré con Diego en la acera del colegio donde estudiaba su hija, quien ya tenia catorce años.El se veía muy feliz y la sonrisa no se apartaba de su rostro.Con gran orgullo me indico el registro de calificaciones de María José. Eran notas espectaculares y los estímulos que le había escrito sus profesores eran excelentes.Felicite al dichoso padre y le invite a un café
María José era el centro de atención en casa, en la mente y en el corazón de la familia,especialmente en el de su padre .Un domingo muy temprano cuando se dirigían al parque , María José tropezó con algo,eso creyeron todos, dio un traspié su papa le agarro de inmediato para que no cayera y luego la sentó en una banqueta, pero después de un rato vieron ,como María José fue cayendo lentamente a un costado y casi perdió el conocimiento.Su madre la tomo en brazos mientras su padre buscaba el auto y rápidamente la llevaron a la clínica. Allí permaneció por diez días y fue cuando les informaron que su hija padecía de una grave enfermedad que afectaba seriamente su corazón y que debían practicarle otras pruebas para establecer un diagnostico preciso.
Pasaron algunos días ,Diego renunció a su trabajo para dedicarse al cuidado de María José. Su madre quería hacerlo pero decidieron que ella trabajaría,pues sus ingresos superiores a los de el
Una mañana Diego fue interrogado por su hija:
-No mi amor,no vas a morir,Dios que es tan grande no permitirá que pierda lo que mas he amado,en el mundo,respondió Diego.
-Los que mueren...¿Van algún lugar?...Pueden ver desde allí a las personas queridas? ¿Sabes si pueden volver?
-Bueno hijita, respondió, en verdad nadie a regresado de allá a contar algo sobre eso,pero si yo muriera, no te dejaría sola.Desde el mas allá buscaría la manera de comunicarme contigo, en ultima instancia utilizaría el viento para venirte a verte.
-¿El viento? replico María José.¿Y como lo harías?
-No tengo la menor idea querida,solo se que si algún día muero,sentirás que estoy contigo, cuando un suave viento roce tu cara y una brisa fresca bese tus mejillas.
Ese mismo dia por la tarde, llamaron a Diego. El asunto era grave, su hija estaba muriendo, necesitaba un corazón, por que el de ella no resistía sino unos quince o veinte días mas.¡Un corazón! ¿Donde llar un corazón?
¿Lo vendían en la farmacia acaso,en el supermercado,o en una de esas grandes tiendas que hacen propaganda por radio y televición?
¡Un corazón!¿Donde?
Ese mismo mes,María José cumpliría sus quince años.Fue el Viernes por la tarde cuando consiguieron un donante, las cosas iban a cambiar.El Sábado por la tarde, María José estaba operada.
Todo salio como los médicos habían planeado .¡Éxito total!.
Sin embargo,Diego no había vuelto por la clínica y María José lo extrañaba muchísimo.
María José permaneció en el hospital por quince días mas;los médicos no habían querido dejarla ir hasta que su corazón estuviera bien.
Superada la ultima evaluación, la llevaron a casa y todos se sentaron en la sala;su mama con los ojos llenos de lagrimas
le entrego una carta de su padre.
"María José,mi gran amor: al momento de leer mi carta debes tener quince años un corazón fuerte latiendo en tu pecho;esa fue la promesa de los médicos que te operaron .No puedes imaginar ni remotamente cuanto lamento no estar a tu lado en este instante.Cuando supe que ibas a morir decidí dar respuesta a una pregunta que me hiciste cuando tenias diez años y que no respondí. Decidí hacerte el regalo mas hermoso que nadie jamas a hecho.Te regalo mi vida entera sin condición alguna, para que hagas con ella lo que quieras.
¡Vive hijita mía!¡Te amo¡
viernes, 28 de abril de 2017
Eres importante para Mí
Una profesora universitaria inició un nuevo proyecto entre sus alumnos. A cada uno les dio cuatro cintas de color azul, con la leyenda: Eres importante para mí. Les pidió que se pusieran una y les dijo que eso era lo que ella pensaba de cada uno de ellos.
Luego les explicó de qué se trataba el experimento: tenían que darle una cinta a alguna persona que fuera importante para ellos, explicándole el motivo y dándole las otras cintas para que ellos hicieran lo mismo. El resultado esperado era ver cuánto podía influir en las personas ese pequeño detalle.
Todos salieron de esa clase hablando a quién le darían sus cintas; algunos mencionaban a sus padres, otros a sus hermanos o a sus amigos. Pero entre aquellos estudiantes, había uno que estaba lejos de su casa. Este joven había conseguido una beca para esa universidad y por tal motivo no podía darles esa cinta a sus padres o hermanos.
Pasó toda la noche pensando a quién se la daría, pero al otro día muy temprano tuvo la respuesta. Tenía un amigo, un joven profesional que lo había orientado para elegir su carrera y muchas veces lo aconsejaba cuando las cosas no iban tan bien como él esperaba.
¡Esa era la solución! Saliendo de clase se dirigió al edificio donde su amigo trabajaba y en la recepción preguntó por él. A su amigo le extrañó, ya que el muchacho siempre lo iba a ver después de que él terminara de trabajar, por lo que pensó que algo malo estaba sucediendo. Cuando lo vio en la entrada, y después de hablar con él, sintió alivio de que todo estuviera bien, pero a la vez le extrañaba el motivo de su visita. El estudiante le explicó el propósito de la misma y le entregó tres cintas, le pidió que se pusiera una y le dijo que al estar lejos de su casa, él era el más indicado para ponérselo, el joven ejecutivo se sintió halagado, nunca había recibido ese tipo de reconocimientos y prometió a su amigo que seguiría con el experimento y le informaría de los resultados.
El joven ejecutivo regresó a sus labores, a la hora de la salida se le ocurrió una arriesgada idea: Le entregaría las dos cintas restantes a su jefe. El jefe era una persona de mal carácter y siempre muy atareado, por lo que tuvo que esperar a que tuviera un momento de tranquilidad. Cuando consiguió acercarse, su jefe estaba inmerso en la lectura de los nuevos proyectos, y la oficina estaba repleta de documentos, planos y papeles. El jefe gruñó: ¿Qué desea? El joven ejecutivo le explicó tímidamente el propósito de su visita y le mostró las dos cintas. El jefe, asombrado, le preguntó: “¿Por qué cree usted que soy el más indicado para llevar esa cinta?”
El joven ejecutivo le respondió que él lo admiraba por su capacidad y entusiasmo en los negocios, además que había aprendido mucho de él y estaba orgulloso de estar bajo su mando. El jefe titubeó, pero recibió con agrado las dos cintas, no muy a menudo se escuchan esas palabras con sinceridad estando en el puesto en el que él se encontraba.
El joven ejecutivo se despidió cortésmente del jefe y como ya era la hora de salida, se fue a su casa.
El jefe, acostumbrado a estar en la oficina hasta altas horas, esta vez se fue temprano a su casa. En la solapa portaba con orgullo una de las cintas, la otra la guardó. Se fue reflexionando mientras manejaba su automóvil. Su esposa se extrañó de verlo tan temprano y pensó que algo le había pasado; cuando le preguntó, él respondió que quería pasar el resto del día con ella y su hijo. Ella se extrañó, ya que su esposo acostumbraba llegar de mal humor.
El jefe preguntó:"¿Dónde está nuestro hijo?", la esposa lo llamó, ya que estaba en el piso superior de la casa. El hijo bajó y el padre le dijo: ¡Acompáñame! Ante la mirada extraña de la esposa, y del hijo, ambos salieron de la casa. El jefe era un hombre que no acostumbraba gastar su valioso tiempo en su familia.
Tanto el padre como el hijo se sentaron en el porche de la casa. El padre miró a su hijo, que estaba extrañado con el comportamiento de su padre. De pronto empezó a decirle que sabía que no era un buen padre, que muchas veces se había perdido momentos importantes y felices para disfrutar en familia. Y luego le expresó que había decidido cambiar, que quería pasar más tiempo con ellos, ya que su madre y él eran lo más importante que tenía.
También le mencionó lo de las cintas y su joven ejecutivo. Le dijo que lo había pensado mucho, y que quería darle la última cinta a él, ya que era lo más importante, lo más sagrado para él. También le dijo que el día que nació, fue el más feliz de su vida y que estaba muy orgulloso de él y mientras le hablaba le colocó la cinta que decía: "Eres importante para mí"
El hijo, con lágrimas en los ojos le dijo: Papá, no se qué decir, siempre pensé que no te importaba, que no me querías, que no significaba nada para ti. Te quiero papá, te quiero con todo mi corazón.
El experimento de la profesora dio resultado, había logrado cambiar no una, sino varias vidas, con sólo expresar lo que sentía.
A partir de hoy, cada vez que te encuentres con las personas que quieres o por las que sientes un afecto especial, sólo diles:
“Eres muy Importante para mí”
miércoles, 19 de abril de 2017
Sueños
Jamás peri titas que nadie, absolutamente nadie te diga quien eres… que nadie marque tu destino… y que te diga que debes hacer; ya que solo Dios tiene el derecho de decirte quién eres, cómo eres y para qué sirves.}
Muchos, han tenido la vocación por tener una determinada profesión, pero el entorno, lo influyo para ser otra cosa y hoy ya tarde, se dan cuenta de que son unos fracasados
Todos tenemos sueños desde pequeños y si estos están dentro de la voluntad de Dios, que nada ni nadie nos quite esa visión, para que ese éxito te hg realmente feliz.
Que tengas un buen día
Que tengas un buen día

¡¡Feliz día del padre!!
Un conocido me escribió hace algunos años una carta en la que me contaba ciertas experiencias que había vivido cuando era un joven cito.
Desde niño hasta mi adolescencia, fui una persona muy rebelde. No obstante, cuando mi padre empezó a pasar más tiempo conmigo, experimenté una impresionante transformación.
Desde niño hasta mi adolescencia, fui una persona muy rebelde. No obstante, cuando mi padre empezó a pasar más tiempo conmigo, experimenté una impresionante transformación.
Mi padre se iba a trabajar al medio día y regresaba por la noche muy tarde. Cuando yo me levantaba él estaba durmiendo, y cuando yo llegaba del colegio, él ya se había ido a trabajar. Casi nunca lo veía, a excepción de unas pocas horas los fines de semana.
En aquellos años me metí en muchos problemas. Robaba dinero para mis caprichos y en el colegio me iba muy mal. A los catorce años me detuvieron por robar en un comercio y me enviaron a un correccional. La primera reacción de mi padre fue de enfado, pero después se dio cuenta de que la culpa había sido suya por no haber desempeñado mejor su papel de padre.
Cambió de trabajo para poder pasar más tiempo conmigo, de manera que cuando llegaba del colegio, él ya estaba en casa. Pasábamos mucho tiempo juntos, empezó a interesarse por mi rendimiento escolar, a ayudarme con mis tareas y en lugar de irse a pasar el tiempo en algún sucio salón de billar con sus amigos, me llevaba a un centro recreativo donde practicábamos varios tipos de deportes.
Mi vida cambió gracias a que mi padre me expresó su amor y comprensión. En el colegio mis notas mejoraron tanto que llegué a estar en el cuadro de honor. Hice nuevos amigos, chicos estudiosos y respetuosos que no se metían en líos.
Ahora me doy cuenta de que aunque exteriormente me mostraba duro, interiormente necesitaba y anhelaba amor, atención y compañía. La clave, fue el amor que mi padre supo expresarme, pasando tiempo conmigo.
Todos los niños necesitan un padre o al menos, una figura paternal de alguien que les transmita admiración, cariño, ternura, valor, alguien que tiene fe, que disfruta de su compañía y que tiene ganas de estar con ellos. En realidad, todos necesitamos ser comprendidos, tener a alguien que se ponga en nuestro lugar, que se interese por nosotros cuando nos sentimos decepcionados, que nos sostenga cuando perdemos la esperanza y que esté a nuestro lado para celebrar las alegrías y los logros alcanzados.
¿Reciben tus hijos ese amor? Muchas veces quizás no sepas qué hacer con ellos, porque todo lo que digas les entrará por un oído y les saldrá por el otro. Puedes aconsejarlos de mil maneras y decirles las consecuencias que pueden tener por llevar una vida desordenada.
Puedes decirles todo lo que quieras, que por bueno y acertado que sea, si tus palabras no están revestidas de amor, paciencia, afecto, ternura y cariño, de nada servirán.
«Porque no se trata de decir lo correcto, sino de ser correctos… no se trata de explicar, sino de vivir… no se trata de enseñar o informar, sino de lo que les transmitimos a través de nuestras actitudes, reacciones, conducta… que es en definitiva lo que ellos captan a pesar de nuestras palabras»

miércoles, 28 de septiembre de 2016
Carta de un bebé
Carta de un bebé
¿Hola mamá, cómo estás? Yo muy bien, gracias a “Dios”
Hace apenas algunos días que me concebiste en tu barriguita.
Hace apenas algunos días que me concebiste en tu barriguita.
Realmente, no puedo explicar lo feliz que me siento de que tú vayas a ser mi mamá.
Otra cosa que me llena de orgullo es ver el amor con que fui concebido.
Otra cosa que me llena de orgullo es ver el amor con que fui concebido.
¡Todo parece indicar que seré el niño más feliz del mundo!
Mamá, ya hace un mes que fui concebido y comienzo a ver cómo mi cuerpecito empieza a formarse, yo sé que no soy tan bonito como tú, pero ¡Dame una oportunidad! ¡Estoy muy feliz! Pero hay algo que me preocupa...
Últimamente he notado que hay algo rondando en tu cabeza que no me deja dormir, pero está bien, eso pasará, no te desesperes.
Mamá, ya pasaron dos meses y medio, estoy muy contento con mis nuevas manos, ya tengo ganas de usarlas para jugar.
Mamita, ¿Me dices que pasa?
Mamita, ¿Me dices que pasa?
¿Por qué lloras tanto todas las noches???
¿Por qué cuando papá y tú se encuentran, se gritan tanto uno al otro?
¿Ya no me quieren? Voy a hacer todo lo posible para que me quieran...
Ya pasaron tres meses, mamá, te noto muy deprimida, no sé lo que está pasando, estoy muy confundido.
Ya pasaron tres meses, mamá, te noto muy deprimida, no sé lo que está pasando, estoy muy confundido.
Hoy por la mañana fuimos al médico y el nos dio una cita para mañana...
No sé para qué, yo me siento muy bien...
¿Acaso tú te sientes mal, mamá?
Mamá, ya es de día, ¿A dónde vamos?
¿Qué está pasando mamá?
Mamá, no te acuestes, apenas son las dos de la tarde, no tengo sueño, quiero seguir jugando con mis manitas.
¡Ah!!! ¿Qué hace ese tubito cerca de mi??
¿Es un nuevo juguete?? ¡Mira!!!
Oye, ¿Por qué están absorbiendo mi casita??
¿Señor, espere porqué se la lleva??
¿No se da cuenta que me lastima??
¿No ve que aún soy muy pequeño para defenderme solito?
¡Mamá!!! Espere... ¡Esa es mi manita!!
Mamá, mi piernita, ¡La están arrancando!!!
¡Mamita, defiéndeme!!!
Mamita, ¡Ayúdame!!!
Diles que se detengan, te juro que ya voy a portarme bien y no voy a darte más patadas.
¿Cómo es posible que hagan esto conmigo?
Él me las pagará cuando yo sea grande y fuerte, ¡Ay, mamá! Ya no aguanto más... ay... mamita, mamita, ayúdame...
Mamá, ya han pasado 17 años desde aquél día, y desde aquí arriba observo cómo todavía te duele haber tomado aquella decisión.
Por favor, ya no llores, acuérdate de que te amo y que aquí estaré esperándote con muchos besos y abrazos.
¡Te amo mucho!!!
Tu bebé.
“Lo que llevas o llevaste en tus entrañas es el más valioso regalo que Dios, puedo darte, no lo rechaces y si cometiste este error, reconcíliate con El Señor, ya que tu bebe estará en los cielos esperando recuperar el tiempo, que no pudo disfrutar junto a ti en este mundo”
Cuando Alguien te Ama
Cuando Alguien te Ama
Cuando alguien te ama, también es paciente contigo.
Cuando alguien te ama, toma las circunstancias de tu vida y las usa de una forma constructiva para tu crecimiento.
Cuando alguien te ama, está de tu parte; quiere verte madurar y desarrollarte en el amor.
Cuando alguien te ama, no derrama su ira contigo por todos los "errores" que cometes, aunque sean muchos.
Cuando alguien te ama, sufre profundamente cuando ve que te desvías del camino, pero espera confiadamente hasta que puede orientarte a que sigas la senda correcta.
Cuando alguien te ama, sigue confiando en ti cuando ni siquiera tú confías en ti mismo.
Cuando alguien te ama, nunca te dice que eres un caso perdido; más bien trabaja pacientemente contigo y te corrige de tal manera que es posible que te cueste entender la profundidad del cuidado que tiene por ti.
Cuando alguien te ama, nunca te abandona aunque muchos de tus amigos lo hagan.
Cuando alguien te ama, se queda a tu lado cuando llegas al fondo de la desesperación y se pone en evidencia lo que realmente eres. Pero no te juzga, sino que te sigue viendo como una persona hermosa, digna y llena de valor y significado.
Cuando alguien te ama de esa manera, te está demostrando el mayor de todos los dones, el perfecto e incondicional amor de Dios
Cuando alguien te ama, toma las circunstancias de tu vida y las usa de una forma constructiva para tu crecimiento.
Cuando alguien te ama, está de tu parte; quiere verte madurar y desarrollarte en el amor.
Cuando alguien te ama, no derrama su ira contigo por todos los "errores" que cometes, aunque sean muchos.
Cuando alguien te ama, sufre profundamente cuando ve que te desvías del camino, pero espera confiadamente hasta que puede orientarte a que sigas la senda correcta.
Cuando alguien te ama, sigue confiando en ti cuando ni siquiera tú confías en ti mismo.
Cuando alguien te ama, nunca te dice que eres un caso perdido; más bien trabaja pacientemente contigo y te corrige de tal manera que es posible que te cueste entender la profundidad del cuidado que tiene por ti.
Cuando alguien te ama, nunca te abandona aunque muchos de tus amigos lo hagan.
Cuando alguien te ama, se queda a tu lado cuando llegas al fondo de la desesperación y se pone en evidencia lo que realmente eres. Pero no te juzga, sino que te sigue viendo como una persona hermosa, digna y llena de valor y significado.
Cuando alguien te ama de esa manera, te está demostrando el mayor de todos los dones, el perfecto e incondicional amor de Dios
El Amor de un Padre
El Amor de un Padre
El día que mi hija nació, sinceramente, no sentí gran alegría. ¡Yo quería un niño! En pocos meses me dejé cautivar por la sonrisa de mi Andreita y por la infinita inocencia de su mirada fija y penetrante. Fue entonces cuando empecé a amarla con locura. Su carita y su mirada no se apartaban ni por un instante de mis pensamientos, la veía en cada niña, todo mi mundo, era ella.
Una tarde, mi familia y la de mi amigo Raúl fuimos de picnic a la orilla de un río que había muy cerca de casa. De pronto la niña preguntó a su padre:
- Papi, cuando cumpla quince años ¿Cuál será mi regalo?
- Pero mi amor, si apenas tienes diez añitos, ¿No te parece que todavía falta mucho para que cumplas los quince?.
- Bueno papito, tu siempre dices que el tiempo pasa volando, aunque yo nunca lo he visto por aquí.
Todos reímos con la ocurrencia de Andreita y seguimos disfrutando del picnic y hablando de otras cosas.
Pasó el tiempo y una mañana me encontré con Raúl frente al colegio donde estudiaba mi hija, que ya tenía catorce años. Le comenté con gran orgullo las excelentes calificaciones y los conmovedores comentarios que le habían escrito sus profesores.
Andreita ocupaba toda la alegría de la casa, en la mente, en el corazón de la familia, y especialmente en el de su papá.
Fue un domingo muy temprano que nos dirigíamos a la iglesia, cuando Andreita tropezó con algo, eso creíamos todos, y dio un traspié, su papá la sujetó de inmediato para que no cayera. Pero ya instalados en la iglesia, vimos cómo Andreita fue cayendo lentamente sobre el banco y perdió el conocimiento. La tomamos en brazos, mientras su papá buscaba un taxi para llevarla al hospital; Andreita estuvo en coma durante diez días y fue entonces cuando le informaron a Oscar que su hija padecía una grave enfermedad que afectaba seriamente su corazón. Le dijeron que no era algo definitivo, y que debían esperar a practicarle otras pruebas para llegar a un diagnóstico firme.
Los días iban pasando, Oscar renunció a su trabajo para dedicarse al cuidado de Andreita. Una mañana Oscar se encontraba al lado de su hija, cuando ella le preguntó:
-¿Voy a morir, verdad? ¿Qué te dijeron los médicos?
- No mi amor, no vas a morir, Dios que es tan bueno no permitirá que pierda lo que más amo en mi vida, respondió el padre.
-Cuando alguien muere, ¿adonde va? Desde donde esté ¿podrá ver a su familia? ¿Sabes si se puede regresar? ... Preguntaba Andreita.
-Bueno hija... en verdad nadie ha regresado de allá a contar algo, pero si yo muriera, no te dejaría sola, estando en el más allá buscaría la manera de comunicarme contigo, si hiciera falta utilizaría el viento para venir a verte.
-¿Y cómo lo harías?
- No tengo la menor idea hijita, sólo sé que si algún día muero, sentirás que estoy contigo, cuando un suave viento roce tu cara y una brisa fresca bese tus mejillas.
Ese mismo día por la tarde, llamaron a Oscar, la situación era grave, su hija se estaba muriendo y necesitaban un corazón urgentemente, pues el de ella no resistiría más de quince o veinte días.
¿De donde sacar un corazón? ¿Como conseguir uno?.
Ese mismo mes, Andreita cumpliría quince años. Y por fin, ocurrió lo que parecía imposible, fue el viernes por la tarde cuando consiguieron un donante, una esperanza iluminó los ojos de todos, las cosas iban a cambiar.
El domingo Andreita ya estaba operada, todo salió como los médicos habían planeado. ¡�?xito total!
Sin embargo, Oscar no había vuelto por el hospital y Andreita lo extrañaba muchísimo, su mamá le decía que todo estaba bien y que su papá estaba trabajando para sostener la familia.
Andreita permaneció en el hospital durante quince días más, los médicos no habían querido dejarla ir hasta que su corazón estuviera firme y fuerte, y así lo hicieron.
Precisamente el día de su cumpleaños, le dieron el alta médica, Andreita estaba feliz e ilusionada. Al llegar a casa todos se sentaron en el sofá y su mamá con los ojos llenos de lágrimas le entregó una carta de su padre: "Andreita, hijita de mi corazón: Al momento de leer mi carta, ya debes tener quince años y un corazón fuerte latiendo en tu pecho, esa fue la promesa que me hicieron los médicos que te operaron. No puedes imaginarte ni remotamente cuanto lamento no estar a tu lado en este instante. Cuando supe que ibas a morir, decidí dar respuesta a una pregunta que me hiciste cuanto tenías diez añitos y a la cual no respondí. Decidí hacerte el regalo más hermoso que nadie jamás haría por mi hija... Te regalo mi corazón, mi vida entera sin condición alguna, para que hagas con ella lo que quieras. ¡¡Vive hija!! ¡¡Te amo con todo mi corazón!!"
Andreita lloró todo el día y toda la noche. Al día siguiente fue al cementerio y se sentó sobre la tumba de su papá; lloró como nadie lo ha hecho y susurró: �??Papá, ahora puedo comprender cuánto me amabas. Yo también te amaba y aunque nunca te lo dije, ahora comprendo la importancia de decir "TE AMO", perdóname por haber guardado silencio tantas veces".
En ese instante las copas de los árboles se mecieron suavemente, cayeron algunas hojas y una suave brisa acarició las mejillas de Andreita, ella entre sollozos, sonrió, alzó la mirada al cielo, secó las lagrimas de su rostro, se levantó y emprendió regreso a su hogar.
Nuestros hijos son lo más hermoso que podemos tener.
Ámales, dedícales tus mejores momentos.
No descargues tus frustraciones sobre ellos ni les pongas en medio de discusiones o situaciones de tensión.
Cada día, a cada instante exprésales tu amor de diferentes maneras, y diles que los amas, aunque te cueste.
Una tarde, mi familia y la de mi amigo Raúl fuimos de picnic a la orilla de un río que había muy cerca de casa. De pronto la niña preguntó a su padre:
- Papi, cuando cumpla quince años ¿Cuál será mi regalo?
- Pero mi amor, si apenas tienes diez añitos, ¿No te parece que todavía falta mucho para que cumplas los quince?.
- Bueno papito, tu siempre dices que el tiempo pasa volando, aunque yo nunca lo he visto por aquí.
Todos reímos con la ocurrencia de Andreita y seguimos disfrutando del picnic y hablando de otras cosas.
Pasó el tiempo y una mañana me encontré con Raúl frente al colegio donde estudiaba mi hija, que ya tenía catorce años. Le comenté con gran orgullo las excelentes calificaciones y los conmovedores comentarios que le habían escrito sus profesores.
Andreita ocupaba toda la alegría de la casa, en la mente, en el corazón de la familia, y especialmente en el de su papá.
Fue un domingo muy temprano que nos dirigíamos a la iglesia, cuando Andreita tropezó con algo, eso creíamos todos, y dio un traspié, su papá la sujetó de inmediato para que no cayera. Pero ya instalados en la iglesia, vimos cómo Andreita fue cayendo lentamente sobre el banco y perdió el conocimiento. La tomamos en brazos, mientras su papá buscaba un taxi para llevarla al hospital; Andreita estuvo en coma durante diez días y fue entonces cuando le informaron a Oscar que su hija padecía una grave enfermedad que afectaba seriamente su corazón. Le dijeron que no era algo definitivo, y que debían esperar a practicarle otras pruebas para llegar a un diagnóstico firme.
Los días iban pasando, Oscar renunció a su trabajo para dedicarse al cuidado de Andreita. Una mañana Oscar se encontraba al lado de su hija, cuando ella le preguntó:
-¿Voy a morir, verdad? ¿Qué te dijeron los médicos?
- No mi amor, no vas a morir, Dios que es tan bueno no permitirá que pierda lo que más amo en mi vida, respondió el padre.
-Cuando alguien muere, ¿adonde va? Desde donde esté ¿podrá ver a su familia? ¿Sabes si se puede regresar? ... Preguntaba Andreita.
-Bueno hija... en verdad nadie ha regresado de allá a contar algo, pero si yo muriera, no te dejaría sola, estando en el más allá buscaría la manera de comunicarme contigo, si hiciera falta utilizaría el viento para venir a verte.
-¿Y cómo lo harías?
- No tengo la menor idea hijita, sólo sé que si algún día muero, sentirás que estoy contigo, cuando un suave viento roce tu cara y una brisa fresca bese tus mejillas.
Ese mismo día por la tarde, llamaron a Oscar, la situación era grave, su hija se estaba muriendo y necesitaban un corazón urgentemente, pues el de ella no resistiría más de quince o veinte días.
¿De donde sacar un corazón? ¿Como conseguir uno?.
Ese mismo mes, Andreita cumpliría quince años. Y por fin, ocurrió lo que parecía imposible, fue el viernes por la tarde cuando consiguieron un donante, una esperanza iluminó los ojos de todos, las cosas iban a cambiar.
El domingo Andreita ya estaba operada, todo salió como los médicos habían planeado. ¡�?xito total!
Sin embargo, Oscar no había vuelto por el hospital y Andreita lo extrañaba muchísimo, su mamá le decía que todo estaba bien y que su papá estaba trabajando para sostener la familia.
Andreita permaneció en el hospital durante quince días más, los médicos no habían querido dejarla ir hasta que su corazón estuviera firme y fuerte, y así lo hicieron.
Precisamente el día de su cumpleaños, le dieron el alta médica, Andreita estaba feliz e ilusionada. Al llegar a casa todos se sentaron en el sofá y su mamá con los ojos llenos de lágrimas le entregó una carta de su padre: "Andreita, hijita de mi corazón: Al momento de leer mi carta, ya debes tener quince años y un corazón fuerte latiendo en tu pecho, esa fue la promesa que me hicieron los médicos que te operaron. No puedes imaginarte ni remotamente cuanto lamento no estar a tu lado en este instante. Cuando supe que ibas a morir, decidí dar respuesta a una pregunta que me hiciste cuanto tenías diez añitos y a la cual no respondí. Decidí hacerte el regalo más hermoso que nadie jamás haría por mi hija... Te regalo mi corazón, mi vida entera sin condición alguna, para que hagas con ella lo que quieras. ¡¡Vive hija!! ¡¡Te amo con todo mi corazón!!"
Andreita lloró todo el día y toda la noche. Al día siguiente fue al cementerio y se sentó sobre la tumba de su papá; lloró como nadie lo ha hecho y susurró: �??Papá, ahora puedo comprender cuánto me amabas. Yo también te amaba y aunque nunca te lo dije, ahora comprendo la importancia de decir "TE AMO", perdóname por haber guardado silencio tantas veces".
En ese instante las copas de los árboles se mecieron suavemente, cayeron algunas hojas y una suave brisa acarició las mejillas de Andreita, ella entre sollozos, sonrió, alzó la mirada al cielo, secó las lagrimas de su rostro, se levantó y emprendió regreso a su hogar.
Nuestros hijos son lo más hermoso que podemos tener.
Ámales, dedícales tus mejores momentos.
No descargues tus frustraciones sobre ellos ni les pongas en medio de discusiones o situaciones de tensión.
Cada día, a cada instante exprésales tu amor de diferentes maneras, y diles que los amas, aunque te cueste.
Fábula de la profesora
Fábula de la profesora
Una profesora en clase saca un billete de 20 euros y lo enseña a sus alumnos a la vez que pregunta: "¿A quién le gustaría tener este billete?". Todos los alumnos levantan la mano. Entonces la profesora coge el billete y lo arruga, haciéndolo una bola. Incluso lo rasga un poquito en una esquina. "¿Quién sigue queriéndolo?". Todos los alumnos volvieron a levantar la mano. Finalmente, la profesora tira el billete al suelo y lo pisa repetidamente, diciendo: "¿Aún queréis este billete?". Todos los alumnos respondieron que sí. Entonces la profesora les dijo: "Espero que aprendan una lección importante: Aunque he arrugado el billete y lo he pisado, todos lo querían porque su valor no ha cambiado. Muchas veces en la vida te ofenden, hay personas que te rechazan y los acontecimientos te sacuden, dejándote hecho una bola o tirado en el suelo. Sientes que no vales nada, pero recuerda, tu valor no cambiará nunca para la gente que te quiere. Incluso cuando sientas que estás en tu peor momento, tu valor sigue siendo el mismo.
Una profesora en clase saca un billete de 20 euros y lo enseña a sus alumnos a la vez que pregunta: "¿A quién le gustaría tener este billete?". Todos los alumnos levantan la mano. Entonces la profesora coge el billete y lo arruga, haciéndolo una bola. Incluso lo rasga un poquito en una esquina. "¿Quién sigue queriéndolo?". Todos los alumnos volvieron a levantar la mano. Finalmente, la profesora tira el billete al suelo y lo pisa repetidamente, diciendo: "¿Aún queréis este billete?". Todos los alumnos respondieron que sí. Entonces la profesora les dijo: "Espero que aprendan una lección importante: Aunque he arrugado el billete y lo he pisado, todos lo querían porque su valor no ha cambiado. Muchas veces en la vida te ofenden, hay personas que te rechazan y los acontecimientos te sacuden, dejándote hecho una bola o tirado en el suelo. Sientes que no vales nada, pero recuerda, tu valor no cambiará nunca para la gente que te quiere. Incluso cuando sientas que estás en tu peor momento, tu valor sigue siendo el mismo.
Un día me volví invisible
Un día me volví invisible
No sé qué día es hoy, en esta casa no hay calendarios y en mi memoria los hechos, están todos confusos. Me acuerdo de aquellos grandes almanaques, ilustrados con las imágenes de los santos que colgábamos al lado del tocador. Ya no hay nada de eso, todas las cosas han ido desapareciendo, y yo también me voy borrando sin que nadie se dé cuenta.
Primero, como la familia aumentó de número, me cambiaron de cuarto; después me pasaron a otra habitación más pequeña que compartía con una de mis bisnietas y ahora ocupo el cuarto de los trastos, el que está en el patio de atrás, ese cuarto al que van a parar todas aquellas cosas que ya no se usan. Dijeron que cambiarían el vidrio roto de la ventana, pero se les olvidó y todas las noches por allí se cuela un airecito helado que no le va nada bien a mis dolores reumáticos.
Desde hace tiempo tengo intenciones de escribir, pero me ha sido imposible; me he pasado semanas buscando un lápiz y cuando al fin lo encontré, lo dejé en algún lugar seguro para poder encontrarlo fácilmente, pero me he olvidado dónde lo puse y es que a mis años las cosas se pierden con demasiada facilidad.
La otra tarde me di cuenta que mi voz también había desaparecido. Lo supe porque cuando le hablo a mis nietos o a mis hijos no me contestan, todos hablan sin mirarme, como si yo no estuviera con ellos escuchando lo que dicen. A veces he intervenido en la conversación, segura de que lo que voy a decir no se le ha ocurrido a ninguno y les va a servir de mucho mi consejo. Pero no me oyen, no me miran, ni me responden…
¿Qué puedo hacer en estas situaciones? No lo sé, yo con una gran tristeza, me retiro a mi cuarto y allí termino de tomar mi taza de café, o lo que estaba haciendo.
Lo hago así para que comprendan que estoy enojada, para que se den cuenta que me han ofendido, y vengan a buscarme y me pidan perdón… pero de momento no ha venido nadie.
El otro día les dije que cuando me muera entonces sí me iban a extrañar, y el nieto más pequeño me preguntó: ¿Abuela, tú todavía estás viva? Les causó tanta gracia que no paraban de reír.
Pero yo estuve tres días llorando en mi cuarto, hasta que una mañana entró uno de los muchachos a sacar unas llantas viejas para la bicicleta y ni los buenos días me dio. Fue entonces cuando me convencí de que soy una persona invisible. Me sitúo en medio de la sala para ver si molestando me ven o me dicen algo, pero mi hija me mira y sigue barriendo sin tocarme, y mis nietos pasan corriendo de un lado a otro sin tropezar conmigo.
Lo hago así para que comprendan que estoy enojada, para que se den cuenta que me han ofendido, y vengan a buscarme y me pidan perdón… pero de momento no ha venido nadie.
El otro día les dije que cuando me muera entonces sí me iban a extrañar, y el nieto más pequeño me preguntó: ¿Abuela, tú todavía estás viva? Les causó tanta gracia que no paraban de reír.
Pero yo estuve tres días llorando en mi cuarto, hasta que una mañana entró uno de los muchachos a sacar unas llantas viejas para la bicicleta y ni los buenos días me dio. Fue entonces cuando me convencí de que soy una persona invisible. Me sitúo en medio de la sala para ver si molestando me ven o me dicen algo, pero mi hija me mira y sigue barriendo sin tocarme, y mis nietos pasan corriendo de un lado a otro sin tropezar conmigo.
Cuando mi yerno se enfermó, tuve la oportunidad de serle útil, le llevé un té especial, que yo misma preparé, se lo puse en la mesita y me senté a esperar que se lo tomara. Él estaba mirando la televisión y ni con un simple parpadeo me dejó entender que se daba cuenta de mi presencia. El té se fue enfriando poco a poco… mi corazón también.
Un viernes se alborotaron los niños y me vinieron a decir que al día siguiente nos iríamos todos al campo, me puse muy contenta, hacía tanto tiempo que no salía, y menos al campo.
El sábado fui la primera en levantarme, quise arreglar las cosas con calma, los viejos tardamos mucho en hacer cualquier cosa, así que me tomé mi tiempo para estar lista a la hora de la salida. Ellos entraban y salían de la casa corriendo, colocando bolsas y juguetes en el auto.
El sábado fui la primera en levantarme, quise arreglar las cosas con calma, los viejos tardamos mucho en hacer cualquier cosa, así que me tomé mi tiempo para estar lista a la hora de la salida. Ellos entraban y salían de la casa corriendo, colocando bolsas y juguetes en el auto.
Yo ya estaba lista hacía rato y muy feliz me puse a un lado esperando que terminaran los preparativos del viaje. Cuando arrancaron y el auto desapareció envuelto en risas y cantos, comprendí que yo no estaba invitada; tal vez porque no cabía en el auto o porque mis pasos tan lentos impedirían que todos los demás corretearan a su gusto por el bosque.
Sentí cómo mi corazón se encogía, la barbilla me temblaba como cuando uno ya no aguanta más las ganas de llorar. Vivo con mi familia y cada día me hago más vieja, pero curiosamente, parece que ya no cumplo años, porque nadie me felicita, ni lo celebramos, todos están tan ocupados… Yo los entiendo, ellos sí hacen cosas importantes: ríen, gritan, sueñan, lloran, se abrazan y se besan.
Ya no sé a qué saben los besos. Antes besuqueaba a los chiquitos, era un gusto enorme el que me daba tenerlos entre mis brazos como si fueran míos, sentía su suave y tierna piel y su cálida respiración muy cerca de mí, sus vidas tan nuevecitas se me metían en el corazón como un soplo de brisa fresca y hasta me daba por cantar canciones de cuna que nunca creí recordar… Pero un día mi nieta Laura que acababa de tener un bebé, me dijo que no era bueno que los ancianos besaran a los niños por cuestión de salud; entonces ya no me acerqué más a los niños, por temor a que les pasara algo a causa de mis imprudencias. Tengo miedo de contagiarles algo terrible.
A pesar de todo yo los bendigo y los perdono, porque ¿Qué culpa tienen ellos de que yo me haya vuelto tan poco útil?
Ya no sé a qué saben los besos. Antes besuqueaba a los chiquitos, era un gusto enorme el que me daba tenerlos entre mis brazos como si fueran míos, sentía su suave y tierna piel y su cálida respiración muy cerca de mí, sus vidas tan nuevecitas se me metían en el corazón como un soplo de brisa fresca y hasta me daba por cantar canciones de cuna que nunca creí recordar… Pero un día mi nieta Laura que acababa de tener un bebé, me dijo que no era bueno que los ancianos besaran a los niños por cuestión de salud; entonces ya no me acerqué más a los niños, por temor a que les pasara algo a causa de mis imprudencias. Tengo miedo de contagiarles algo terrible.
A pesar de todo yo los bendigo y los perdono, porque ¿Qué culpa tienen ellos de que yo me haya vuelto tan poco útil?
Este relato es crudo, pero real. Muchos de nosotros no toleramos la actitud de los ancianos, aunque ellos tuvieron toda la paciencia del mundo, para criarnos, educarnos y ayudarnos a ser lo que somos. Ellos pusieron toda la atención a nuestras primeras palabras, eran incomprensibles, ni sabíamos lo que decíamos… y hoy no los escuchamos porque dicen tonterías.
Recordemos que la vida es como un eco que te devolverá lo que tú le ofreces.
Amar, cuidar, respetar a los ancianos y no hacerlos sentir invisibles, no solo es un acto de amor, es un acto de justicia.
Recordemos que la vida es como un eco que te devolverá lo que tú le ofreces.
Amar, cuidar, respetar a los ancianos y no hacerlos sentir invisibles, no solo es un acto de amor, es un acto de justicia.
«Si permites que tus hijos traten a sus abuelos como en esta historia, ya sabes cómo te tratarán cuando tu seas mayor»
Quiero volver a confiar
Quiero volver a confiar
Fuimos criados con principios morales comunes, cuando éramos niños, madres, padres,
profesores, abuelos, tíos y vecinos. Eran autoridades dignas de respeto y consideración.
Era inimaginable responder o tratar sin mostrar respeto a los más ancianos, a maestros o
autoridades… Era una falta de educación.
profesores, abuelos, tíos y vecinos. Eran autoridades dignas de respeto y consideración.
Era inimaginable responder o tratar sin mostrar respeto a los más ancianos, a maestros o
autoridades… Era una falta de educación.
Confiábamos en los adultos porque todos eran padres, madres o familiares de todos los
chicos vecinos del barrio. Solo teníamos miedo de la oscuridad, de los sapos, ratones, o
películas de terror.
chicos vecinos del barrio. Solo teníamos miedo de la oscuridad, de los sapos, ratones, o
películas de terror.
Hoy tengo una tristeza infinita por todo lo que hemos perdido. Por todo lo que mis nietos
un día temerán. Por el miedo que percibo en la mirada de los niños, jóvenes, viejos y adultos.
¿Pagar las deudas es ser tonto?…
¿Amnistía para los estafadores?…
¿Los honestos son ridículos?…
¿No aprovecharse de la situación es ser necio?
¿Qué pasó con nosotros…? Profesores maltratados en las aulas, comerciantes amenazados por traficantes, los corruptos pavoneándose de su poder, rejas en nuestras ventanas y puertas.
Cada uno encerrado en su mundo. Hijos exigiendo regalos o dinero por pasar de curso.
¿Dónde están los valores, la moral y la ética? ¿Qué tenemos que dar para recibir un abrazo?
¿Desde cuándo a lo correcto se lo considera ridículo?
un día temerán. Por el miedo que percibo en la mirada de los niños, jóvenes, viejos y adultos.
¿Pagar las deudas es ser tonto?…
¿Amnistía para los estafadores?…
¿Los honestos son ridículos?…
¿No aprovecharse de la situación es ser necio?
¿Qué pasó con nosotros…? Profesores maltratados en las aulas, comerciantes amenazados por traficantes, los corruptos pavoneándose de su poder, rejas en nuestras ventanas y puertas.
Cada uno encerrado en su mundo. Hijos exigiendo regalos o dinero por pasar de curso.
¿Dónde están los valores, la moral y la ética? ¿Qué tenemos que dar para recibir un abrazo?
¿Desde cuándo a lo correcto se lo considera ridículo?
Más vale un auto caro que una amistad auténtica. Es más importante una televisión de pantalla gigante que una conversación entre amigos o familiares. Más vale un traje de Armani que un diploma. En definitiva, vale más parecer, que ser…
Ya estoy harto de vivir asustado y encerrado por temor.
¡Quiero sacar las rejas de mi ventana para poder tocar las flores!
¡Quiero sentarme en la vereda y poder tener la puerta abierta en las noches de verano!
¡Quiero que la honestidad vuelva a ser motivo de orgullo!
¡Quiero que se vuelva a poner de moda la rectitud de carácter, la cara limpia y la mirada
a los ojos!
¡Quiero esperanza, alegría, confianza y fe!
¡Quiero que nos avergoncemos de lo que está mal y seamos solidarios!
¡Quiero volver a enorgullecerme de nuestros líderes políticos, sindicales y religiosos!
¡Quiero que la palabra de honor dada por un hombre, vuelva a ser sinónimo de juramento!
¡Quiero ser y no simplemente tener y hacer!
¡Quiero recuperar la verdadera vida, simple como la lluvia, limpia como el cielo de abril,
refrescante como la suave brisa de la mañana!
¡Y definitivamente lo quiero para tí, tanto como para mí!
Ya estoy harto de vivir asustado y encerrado por temor.
¡Quiero sacar las rejas de mi ventana para poder tocar las flores!
¡Quiero sentarme en la vereda y poder tener la puerta abierta en las noches de verano!
¡Quiero que la honestidad vuelva a ser motivo de orgullo!
¡Quiero que se vuelva a poner de moda la rectitud de carácter, la cara limpia y la mirada
a los ojos!
¡Quiero esperanza, alegría, confianza y fe!
¡Quiero que nos avergoncemos de lo que está mal y seamos solidarios!
¡Quiero volver a enorgullecerme de nuestros líderes políticos, sindicales y religiosos!
¡Quiero que la palabra de honor dada por un hombre, vuelva a ser sinónimo de juramento!
¡Quiero ser y no simplemente tener y hacer!
¡Quiero recuperar la verdadera vida, simple como la lluvia, limpia como el cielo de abril,
refrescante como la suave brisa de la mañana!
¡Y definitivamente lo quiero para tí, tanto como para mí!
Sueño con un mundo sencillo para todos. Un mundo que tenga el amor, la caridad, la solidaridad,
el respeto, el perdón…como valores incuestionables. No puedo tolerar ciertas
cosas; la corrupción, la falta de ética, de moral, de respeto… me indignan.
Volvamos a ser los protagonistas de nuestra propia vida y a recuperar el tesoro que hemos
ido perdiendo poco a poco durante todos estos años. Es la única manera de construir un
mundo mejor, más justo, donde las personas se respeten, dejemos de estar crispados, de
abusar unos de otros y podamos tener verdadera paz en nuestro corazón.
¿Utopía?… es posible, pero por lo menos, hagamos el intento. Nuestros hijos se lo merecen
y nuestros nietos nos lo agradecerán.
el respeto, el perdón…como valores incuestionables. No puedo tolerar ciertas
cosas; la corrupción, la falta de ética, de moral, de respeto… me indignan.
Volvamos a ser los protagonistas de nuestra propia vida y a recuperar el tesoro que hemos
ido perdiendo poco a poco durante todos estos años. Es la única manera de construir un
mundo mejor, más justo, donde las personas se respeten, dejemos de estar crispados, de
abusar unos de otros y podamos tener verdadera paz en nuestro corazón.
¿Utopía?… es posible, pero por lo menos, hagamos el intento. Nuestros hijos se lo merecen
y nuestros nietos nos lo agradecerán.
«Comparte este mensaje con tu familia y amigos, tal vez ellos tengan el deseo de encontrar el
tesoro perdido»
tesoro perdido»
martes, 21 de junio de 2016
¡¡Feliz día de San Valentin!!
Ánimo | 9909 lecturas
Un hombre de cierta edad vino a la clínica donde trabajo, para hacerse curar una herida en la mano. Tenía bastante prisa y mientras lo curaba, le pregunté qué era eso tan urgente
que tenía que hacer.
que tenía que hacer.
Me dijo que tenía que ir a una residencia de ancianos, para desayunar con su mujer que vivía allí. Me contó que llevaba algún tiempo en ese lugar y que tenía un Alzheimer muy avanzado.
Mientras terminaba de vendar la herida, le pregunté si ella se alarmaría en caso de que él llegara tarde esa mañana.
–No, me dijo. Ella ya no sabe quién soy. Hace ya casi cinco años que no me reconoce. Entonces, le pregunté extrañado:
–Si ya no sabe quién es usted, ¿Por qué esa necesidad de estar con ella todas las mañanas? Me sonrió y dándome una palmadita en la mano me dijo:
–«Ella no sabe quién soy yo, pero yo todavía sé muy bien quién es ella»
Tuve que contener mis lágrimas mientras salía y pensé: Esa es la clase de amor que quiero para mi vida.
–No, me dijo. Ella ya no sabe quién soy. Hace ya casi cinco años que no me reconoce. Entonces, le pregunté extrañado:
–Si ya no sabe quién es usted, ¿Por qué esa necesidad de estar con ella todas las mañanas? Me sonrió y dándome una palmadita en la mano me dijo:
–«Ella no sabe quién soy yo, pero yo todavía sé muy bien quién es ella»
Tuve que contener mis lágrimas mientras salía y pensé: Esa es la clase de amor que quiero para mi vida.
«El verdadero amor no se reduce a lo físico, ni a lo romántico. El verdadero amor es la aceptación de todo lo que el otro es, de lo que ha sido, de lo que será y de lo que ya no es»?
Ánimo | 9909 lecturas
Un hombre de cierta edad vino a la clínica donde trabajo, para hacerse curar una herida en la mano. Tenía bastante prisa y mientras lo curaba, le pregunté qué era eso tan urgente
que tenía que hacer.
que tenía que hacer.
Me dijo que tenía que ir a una residencia de ancianos, para desayunar con su mujer que vivía allí. Me contó que llevaba algún tiempo en ese lugar y que tenía un Alzheimer muy avanzado.
Mientras terminaba de vendar la herida, le pregunté si ella se alarmaría en caso de que él llegara tarde esa mañana.
–No, me dijo. Ella ya no sabe quién soy. Hace ya casi cinco años que no me reconoce. Entonces, le pregunté extrañado:
–Si ya no sabe quién es usted, ¿Por qué esa necesidad de estar con ella todas las mañanas? Me sonrió y dándome una palmadita en la mano me dijo:
–«Ella no sabe quién soy yo, pero yo todavía sé muy bien quién es ella»
Tuve que contener mis lágrimas mientras salía y pensé: Esa es la clase de amor que quiero para mi vida.
–No, me dijo. Ella ya no sabe quién soy. Hace ya casi cinco años que no me reconoce. Entonces, le pregunté extrañado:
–Si ya no sabe quién es usted, ¿Por qué esa necesidad de estar con ella todas las mañanas? Me sonrió y dándome una palmadita en la mano me dijo:
–«Ella no sabe quién soy yo, pero yo todavía sé muy bien quién es ella»
Tuve que contener mis lágrimas mientras salía y pensé: Esa es la clase de amor que quiero para mi vida.
«El verdadero amor no se reduce a lo físico, ni a lo romántico. El verdadero amor es la aceptación de todo lo que el otro es, de lo que ha sido, de lo que será y de lo que ya no es»?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


